La noticia del fallecimiento de Iñaki Ochoa de Olza nos ha sorprendido a todos, a pesar de la gravedad de su estado. La mañana informativa ha sido muy dura desde el momento en el que se ha conocido su muerte. Sus amigos y montañeros no tenían ganas de hablar, pero era inevitable insistir, recoger testimonios y ofrecerlos para RNE.

Todos pensábamos que Iñaki podría recuperarse, descender de altitud, tomar un helicóptero y volver vivo a Pamplona. Creemos que los montañeros que se juegan la vida son casi inmortales, que lo aguantan todo. Lamentáblemente no es así.

Hoy hemos podido recoger el testimonio de Míkel Zabalza, Patxi Fernández, Jorge Nagore, y otros amigos suyos y montañeros. Siempre se habla bien del que ya no está, pero lo cierto es que Iñaki vivía para la montaña. Hace unos años nos decía en una entrevista que no entendía porqué no va más gente al monte.

Perdemos a un gran montañero, pero sobre todo a una persona joven que sabía transmitir los valores de la naturaleza. Siempre se aprendía de sus comentarios en charlas y coloquios. Su familia ha decidido que sus restos se queden en el Annapurna. Era también su deseo.

Foto Diario de Navarra.