Sandra Muñoz en el comedor.

Sandra Muñoz en el comedor.

El Proyecto Social Nicaragua es uno de los principales baluartes de la actividad de Fundación Osasuna. Gracias a él, 500 familias han mejorado sus condiciones de vida en sus casi nueve años de existencia. Por ello, dos monitoras de las actividades deportivas de la entidad rojilla quisieron conocer de primera mano el trabajo que se realiza en el Colegio San Antonio de Ciudad Darío.

Sandra Muñoz Pérez, de 27 años, y Jaione Gascue Goñi, de 35, iban a disfrutar de un viaje turístico por el país centroamericano. Sin embargo, dedicaron parte de ese tiempo a vivir una jornada muy intensa, la del 22 de julio, junto a los niños y jóvenes beneficiarios del proyecto.

Las hermanas de la orden de Santa Ana son las encargadas de gestionar los recursos económicos y materiales que Fundación Osasuna proporciona a los chavales. Ellas mismas recogieron a las monitoras en la urbe nicaragüense de Granada y, desde allí, las trasladaron a Ciudad Darío.

Hicieron noche en el mismo Colegio San Antonio, que es el lugar donde viven las religiosas. “Desde un primer momento, te quedas sorprendida del cariño que te transmiten. Los niños te abrazaban y sus madres te piden fotos”, afirma Sandra Muñoz, que también es directora del ‘Campus de Iniciación’ que la Fundación organiza en verano. Fue el preludio a un día plagado de emociones.

La jornada comenzó a las 6 horas. Después de desayunar, las monitoras asistieron a un acto de bienvenida, organizado por el conservatorio musical que también financia la Fundación. Los niños y adolescentes interpretaron bailes regionales y leyeron poesías. Después, la jornada prosiguió sobre la arena de un campo de béisbol, que es donde juegan los alumnos de la escuela de fútbol.

“Se sienten muy orgullosos de llevar la camiseta de Osasuna. En Nicaragua, el ‘deporte rey’ es el béisbol. Pero en Ciudad Darío ya es el fútbol por culpa de Osasuna. La escuela de la Fundación es el equipo de referencia en todo el departamento de Matagalpa. Pero lo más importante es la labor social que se consigue a través del fútbol. El deporte hace que esos chicos se mantengan alejados de las malas compañías y una vida poco saludable”, explica Muñoz.

En primer lugar, las entrenadoras rojillas jugaron un partido con el equipo femenino. A la tarde, supervisaron las sesiones de las secciones masculinas. “Una vez al mes, los equipos se desplazan a otros distritos de Nicaragua para competir gracias a que Fundación Osasuna también les costea los traslados. Y esto es una motivación muy importante para los alumnos, ya que la escuela de fútbol es el único medio que tienen para conocer otras ciudades”, comenta Muñoz.

Tags

 

0 Comments

You can be the first one to leave a comment.

Leave a Comment